{"id":2224,"date":"2021-07-28T09:03:29","date_gmt":"2021-07-28T13:03:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/?page_id=2224"},"modified":"2021-07-28T09:11:10","modified_gmt":"2021-07-28T13:11:10","slug":"tipos-de-costas-de-cuba","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/quienes-somos\/lineas-de-investigacion\/ordenamiento-territorial-y-manejo-integrado-de-cuencas-hidrograficas-y-zonas-costeras\/tipos-de-costas-de-cuba\/","title":{"rendered":"Tipos de costas de Cuba"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\">Existen una serie de clasificaciones de las costas de Cuba, que han sido elaboradas desde el punto de vista estrictamente geogr\u00e1fico-geomorfol\u00f3gico (Massip e Isalgu\u00e9, 1942; N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, 1973, 2012; Ionin, Pavlidis y Avello Su\u00e1rez, 1977), o utilitario para el derrotero de la isla de Cuba. A continuaci\u00f3n, se propone una tipolog\u00eda sencilla para distinguir los tramos de costa cubanos (Fig. 5.1), sobre la base de la morfolog\u00eda general de las regiones costeras, tomando en cuenta los trabajos antes mencionados y las experiencias del autor, que ha reco\u00adrrido a pie, en barco, en avi\u00f3n o helic\u00f3ptero, la casi totalidad de las zonas costeras cubanas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"759\" height=\"515\" src=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2225\" srcset=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/1.jpg 759w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/1-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p align=\"justify\">La base conceptual de esta subdivisi\u00f3n consiste en que la mor\u00adfolog\u00eda costera actual, es el resultado de la evoluci\u00f3n geol\u00f3gica del territorio, al menos desde el inicio del holoceno (11.7 ka atr\u00e1s) y en general durante el Cuaternario (2.580 000 a) (Carta Geocronol\u00f3gica de la IUGS, 2012). Asimismo, a este proceso se le superpone la elevaci\u00f3n acelerada del nivel del mar en los \u00faltimos 100 a 150 a\u00f1os, como resultado del calentamiento global (Informe IPCC 2007, Meyssignac y Cazenave, 2012). Por lo tanto, los sistemas costeros actuales representan el resultado de esa evoluci\u00f3n geol\u00f3gica y de las modificaciones pro\u00advocadas por los procesos derivados del cambio clim\u00e1tico. Esto explica el hecho de que la mayor\u00eda de los ecosistemas costeros cubanos no est\u00e9n equilibrados, sino en pleno proceso de transformaci\u00f3n hacia alg\u00fan nuevo estado de equilibrio din\u00e1mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tipos de costas que se proponen son los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>1.- Fajas costeras de substrato rocoso:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Costas de substrato rocoso con terrazas.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Costas de substrato rocoso acantiladas sin terrazas.<\/p>\n\n\n\n<p>2.-Cayos e islotes de substrato rocoso.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- Fajas costeras de substrato limo-arenoso, parcialmente inundadas:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Costas de substrato limo-arenoso con manglares, humedales y playas.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Cayos e islotes de substrato limo-arenoso con manglares.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estos tipos de costas, en las islas principales, se subdividen sub\u00adsecuentemente en varios tramos, para facilitar su caracterizaci\u00f3n; y en ellos se distinguen los archipi\u00e9lagos menores situados en la plataforma insular, debido a que presentan una morfolog\u00eda muy compleja y es m\u00e1s conveniente tratarlos de manera independiente (Fig. 5.1). Tambi\u00e9n se dedican unos p\u00e1rrafos a las bah\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estos tipos de costas, en las islas principales, se subdividen sub\u00adsecuentemente en varios tramos, para facilitar su caracterizaci\u00f3n; y en ellos se distinguen los archipi\u00e9lagos menores situados en la plataforma insular, debido a que presentan una morfolog\u00eda muy compleja y es m\u00e1s conveniente tratarlos de manera independiente (Fig. 5.1). Tambi\u00e9n se dedican unos p\u00e1rrafos a las bah\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fajas costeras de substrato rocoso<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estas fajas costeras son por lo general, topogr\u00e1ficamente \u201caltas\u201d, pues el l\u00edmite entre el mar y la tierra est\u00e1 bien definido, ya que con frecuencia presentan un paso o salto entre el nivel medio del mar y el terreno, con excepci\u00f3n de los segmentos de playa. Su altura var\u00eda desde pocos cent\u00edmetros hasta las decenas de metros, con la peculiaridad de que las rocas del substrato generalmente est\u00e1n expuestas, a excepci\u00f3n de las playas. Por su origen geol\u00f3gico son costas de emersi\u00f3n, debido a que la velocidad de levantamiento del terreno por los movimientos neotect\u00f3nicos ha superado la velocidad secular de ascenso del nivel del mar a partir de la glaciaci\u00f3n de Wisconsin (20 ka a 25 ka). Entre estas fajas costeras se distinguen dos subtipos: las que presentan terrazas y las que no presentan terrazas.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Eventos relativamente frecuentes en las costas rocosas, son las transformaciones provocadas por el oleaje extremo, que descarga sobre el litoral un alto nivel de energ\u00eda en plazos cortos. Las ma\u00adnifestaciones de este proceso son: el colapso de los techos de las cavernas costeras dando lugar a la formaci\u00f3n de caletas, el desplo\u00adme de los nichos de marea y el transporte de arena y bloques de roca coralina (huracanolitos, N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, 1973) tierra adentro, sobre las terrazas emergidas. Estos procesos llegan a modificar la l\u00ednea de costa, pues producen sinuosidades tales como caletas y ensenadas, y un relieve bajo de bloques aislados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Costas altas rocosas con terrazas marinas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estas costas se encuentran tanto en el litoral norte como en el sur del archipi\u00e9lago. Se pueden presentar desde una o dos terrazas emergidas (tramos XIII y XIV), hasta cuatro (II, IV, V, XI) y m\u00e1s (tramos VI y VIII), lo cual ha estado determinado por la velocidad y duraci\u00f3n de los movimientos de levantamiento del terreno. En estos tramos por lo general se encuentra, desde el borde de la plataforma y hacia la costa: arrecifes de coral, la laguna costera y llanura con pastos marinos y la costa aterrazada, como se observa en la figura 5. 2.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"754\" height=\"484\" src=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2226\" srcset=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/2.jpg 754w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/2-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 754px) 100vw, 754px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p align=\"justify\">La presencia hasta de varias terrazas sumergidas en la mayor\u00eda de estos tramos costeros (Ducl\u00f3z 1963, Busto 1975, Breszny\u00e1nszky y col., 1983, D\u00edaz y col., 1991, N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, 2012), es consecuencia del levantamiento del nivel del mar hasta hoy, que descendi\u00f3 hasta 120 m durante la glaciaci\u00f3n de Wisconsin (20 ka a 25 ka). En las fajas costeras de substrato rocoso el nivel medio del mar actualmente ha labrado un nicho de marea que se observa en casi todos los tramos (Ducl\u00f3z, 1963, D\u00edaz y col., 1991, N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez 2012). Sobre la primera terraza emergida (llamada Seboruco por Ducl\u00f3z 1963) se observan con frecuencia bloques de roca coralina expulsados por el mar. Estos huracanolitos, de acuerdo con las observaciones del autor, raramente alcanzan m\u00e1s de un metro c\u00fabico en toda la costa y cayos del norte, en tanto que pueden llegar a los veinte y m\u00e1s metros c\u00fabicos en los cayos y costas del sur (Iturralde-Vinent, 2010). Es incuestionable que las dimensiones y cantidad de los bloques reflejan la fuerza y altura m\u00e1xima de las olas, sugerente de la ocurrencia de eventos de oleaje extremo muy potentes en la costa sur, con un m\u00e1ximo en Pe\u00f1as Altas de Santiago de Cuba, donde se encuentra m\u00e1s de una veintena de bloques grandes, sobre la \u00fanica terraza emergida, que se desplazaron hasta cincuenta metros tierra adentro.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Sin embargo, hay sectores de las costas rocosas donde la terraza baja est\u00e1 sumergida y el oleaje trabaja directamente contra el frente acantilado de la segunda terraza. En ellos es com\u00fan la ocurrencia de derrumbes y desprendimiento de rocas hacia el mar (v. gr. Punta J\u00edjira, tramo II; sur de Guanahacabibes, tramo XIII). El desprendimiento frecuente de bloques desde esta segunda terraza, est\u00e1 evidenciado por la ausencia de nichos de marea en algunos acantilados (v. gr. SE de Guanahacabibes, partes del tramo XIII).<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n cuando la terraza de Seboruco (primera terraza) est\u00e1 sumergida o yace al nivel del mar, se encuentran sectores de playas con arena calc\u00e1rea sobre ellas. De este tipo de playas hay algunas muy bien desarrolladas con varios kil\u00f3metros de extensi\u00f3n (Santa Mar\u00eda del Mar y Guanabo tramo II; Cayo Coco, Romano, Guajaba tramo III; Mar\u00eda la Gorda tramo XIII), o de poca extensi\u00f3n, situadas en caletas a corta distancia de la pared de la segunda terraza (tramo XIII). Con m\u00e1s frecuencia en estas costas rocosas se observan camellones o playas de tormenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Costas de substrato rocoso acantiladas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estas se encuentran en el tramo VII al sur de la Sierra Maes\u00adtra, que colinda con aguas profundas (Fig. 5.1) y se distinguen por la ausencia de terrazas, ya que las rocas volc\u00e1nicas y plut\u00f3nicas del substrato afloran directamente en la costa. En este tramo se observan anfiteatros de deslizamiento, de manera que es probable que las terra\u00adzas que all\u00ed exist\u00edan, hayan descendido y deslizado hacia el fondo del mar (Iturralde-Vinent, 1991). Otro indicio de este proceso se observa al este, en el extremo occidental de la depresi\u00f3n tect\u00f3nica de Santiago de Cuba (tramo VI), donde hay una sola terraza emergida, cuando el resto del tramo presenta hasta 14 terrazas (D\u00edaz y col., 1991).<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Caracter\u00edstico de estas costas es la existencia de caletas y ense\u00adnadas donde pueden encontrarse playas de poca extensi\u00f3n o peque\u00f1os parches de mangle rojo, situados, como regla, en la desembocadura de los r\u00edos de monta\u00f1a. Las playas presentan arenas muy gruesas con guijarros y bloques redondeados. Es muy probable que estas ensenadas se hayan originado debido a la inundaci\u00f3n de la secci\u00f3n inferior de los valles fluviales, a consecuencia de la elevaci\u00f3n del nivel del mar posterior al glacial de Wisconsin, como han sugerido muchos autores (Massip e Isalgu\u00e9, 1942; N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, 1973, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cayos de substrato rocoso o \u201ccayos de piedra\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estos cayos y cayuelos se caracterizan por tener un substrato rocoso, representado por calizas y calcarenitas del cuaternario. Algu\u00adnos de estos cayuelos son peque\u00f1os, muy altos, como restos de la erosi\u00f3n de cayos mayores. Pero por lo general son cayos alargados, con altura hasta tres o cuatro metros, formados tanto por la caliza de la terraza de Seboruco (formaci\u00f3n Jaimanitas), como por un con\u00adjunto de barras y dunas adosadas formando mont\u00edculos alargados de calcarenita. En las costas de barlovento de estos cayos se encuentran playas y en las costas de sotavento se desarrollan lagunas y manglares. Los cayos formados por barras y dunas de calcarenita son comunes en el archipi\u00e9lago de Sabana-Camag\u00fcey desde pen\u00ednsula de Hicacos hasta Cayo Guillermo y en el archipi\u00e9lago de los Canarreos. En estos cayos pueden encontrarse colinas que representan dunas f\u00f3siles que alcanzan desde cuatro metros hasta dieciocho metros de altura. Es\u00adtas elevaciones no son debidas al levantamiento del terreno, sino a la fuerza del viento que apil\u00f3 la arena en las mismas. En sus costas de barlovento se presentan largos sectores de playas calc\u00e1reas bien desarrolladas, donde la playa se est\u00e1 desplazando tierra adentro o el mar trabaja directamente sobre la duna antigua (playa Pilar en Cayo Guillermo, playas del sur en Cayo Largo del Sur).<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">En algunos cayos y costas cuyo substrato son rocas calizas y calcarenitas, la superficie rocosa puede estar situada por debajo del nivel de pleamar y la acci\u00f3n del mar durante la marea alta puede cortar las agujas de caliza (diente de perro) y dar lugar a una auto\u00adbrecha (Cayos de las Doce Leguas en los Jardines de la Reina; Itu\u00adrralde-Vinent, 2012). Este es un indicio de que el nivel del mar se est\u00e1 levantando, pues el proceso es posterior a la formaci\u00f3n del diente de perro costero.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n hay algunos tramos costeros en cuya costa rocosa de barlovento se encuentran extensas playas bien desarrolladas, donde la penetraci\u00f3n de la arena hacia el interior llega hasta las lagunas interio\u00adres (cayos Coco, G\u00fcajaba, Romano, Blanquizal, Fragoso). En el interior de algunos de estos cayos hay colinas altas formadas por calcarenitas (pen\u00ednsula de Hicacos, cayos Romano y G\u00fcajaba). En todos los cayos rocosos hay bosques costeros bien desarrollados, pero algunos de ellos se est\u00e1n secando naturalmente (cayos Coco, G\u00fcajaba, Romano, Blanquizal, Fragoso y Doce Leguas en los Jardines de la Reina).<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Un tipo especial de cayos rocosos son los constituidos por anti\u00adguos arrecifes coralinos emergidos total o parcialmente, como los cayos de Orihuela (Jardines de la Reina) o el arrecife elevado de Jibacoa (provincia Mayabeque). En estos lugares, la elevaci\u00f3n del terreno ha sido m\u00e1s r\u00e1pida que el ascenso del nivel del mar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fajas costeras de substrato areno-limoso, parcialmente inundadas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">En estas costas la transici\u00f3n entre el mar propiamente dicho y la tierra \u201cfirme\u201d ocurre a trav\u00e9s de una amplia zona inundada, sobre todo durante la pleamar, de manera que el l\u00edmite tierra-mar no est\u00e1 bien definido como en las fajas costeras de substrato rocoso. En la transici\u00f3n se encuentran infinidad de cayos y lagunas. Se caracterizan por la presencia de fondos arenosos y limosos con manglares, hume\u00addales; y algunos sectores de playas, como en los tramos I, III, XII, y XV. En la plataforma insular hay numerosos cayuelos diseminados en casi todos los archipi\u00e9lagos, que est\u00e1n igualmente formados de arena y limo con mangle. Por su origen, estas son costas de sumersi\u00f3n, debido a que la velocidad secular del ascenso del nivel del mar ha predominado sobre otros factores.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">En todas las costas, pero sobre todo en las costas bajas, un factor de supervivencia de los ecosistemas y al mismo tiempo, de su transformaci\u00f3n, son las mareas y las corrientes de deriva costera. Sin embargo, en las costas bajas la acci\u00f3n de la corriente de deriva costera y la corriente de marea sobre los manglares y playas no pu\u00adeden dejar de considerarse, pues ellas act\u00faan constantemente y con mayor influencia sobre los tramos no estabilizados. La corriente de deriva tiene la capacidad de transportar lejos de la costa, mar afuera, los sedimentos acarreados por la marea y por el drenaje normal de los pantanos costeros y los r\u00edos. Sus velocidades alcanzan m\u00e1s de un nudo en la regi\u00f3n occidental de Cuba y son m\u00e1s lentas en el resto del territorio. Estas corrientes, combinadas con las corrientes oce\u00e1nicas, cuando inciden directamente contra un tramo costero, pueden inducir la sobreelevaci\u00f3n del nivel del mar.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">El papel de las mareas en los procesos de erosi\u00f3n y transporte de sedimentos puede ser mucho m\u00e1s destacado. En el Caribe, en el entorno del territorio cubano, las oscilaciones de marea astron\u00f3mica alcanzan una amplitud de entre 50 cm y 80 cm, valor al que se a\u00f1ade la sobreelevaci\u00f3n del nivel del mar provocada por las mareas extremas, la acci\u00f3n del viento, el efecto ENOS y las bajas presiones.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">tropicales y extratropicales. La corriente de marea tiene dos compo\u00adnentes de flujo: uno hacia la tierra durante el llenado hasta alcanzar el nivel de pleamar, y otro reflujo hacia el mar durante el vaciado hasta alcanzar la bajamar. En particular, el vaciado de la marea provoca fuertes corrientes con una gran capacidad erosiva y de transportaci\u00f3n (Hern\u00e1ndez y col., 2010). La existencia de las mareas determina la formaci\u00f3n de amplios sistemas de canales de marea en la mayor\u00eda de las costas de topograf\u00eda baja, con innumerables ramificaciones, que son la fuente de supervivencia de los manglares y humedales costeros. Estas corrientes pueden dar lugar tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n de extensos sistemas deltaico-mareales (v.gr.: norte de Ciego de \u00c1vila, tramo III).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fajas costeras de substrato areno-limoso con manglares, humedales y playas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">En las costas de topograf\u00eda baja, como estas, la transici\u00f3n tierra-mar ocurre mediante un paisaje muy abigarrado donde se encuentran finas fajas de mangle bordeando salientes y entrantes de la \u201ctierra firme\u201d, as\u00ed como numerosas lagunas y salinas donde pro\u00adliferan peque\u00f1os cayuelos de mangle (Fig. 5.4). Como regla los sue\u00adlos de estas costas son arenosos y limosos, salinos, h\u00famedos, con capas de turba intercalada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"754\" height=\"350\" src=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2227\" srcset=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/3.jpg 754w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2021\/07\/3-300x139.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 754px) 100vw, 754px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p align=\"justify\">En la Ci\u00e9naga de Zapata se han determinado turbas de 18 000 a\u00f1os de antig\u00fcedad (Ducl\u00f3z, 1963), pero estos tipos de ambientes abarcan todo el Cuaternario y alcanzan el Plioceno (Iturralde-Vinent, 2009, 2012). El paisaje de estas fajas costeras presenta diferencias entre s\u00ed, pues algunas colindan con amplias llanuras (sur de La Habana-Matanzas y Ciego-Camag\u00fcey) donde se pueden encontrar humedales extensos (v. gr. Ci\u00e9naga de Zapata tramo XII, Mor\u00f3n tramo III). En otras costas las franjas de manglares costeros var\u00edan entre cientos de metros y unos kil\u00f3metros (tramos I, III, IX, X, XII, XV).<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">La alta resiliencia de los sistemas de manglar abre la posibilidad de que estos se mantengan estables al cambiar el nivel del mar (Men\u00e9n\u00addez y Guzm\u00e1n, 2006), pero es posible que un cambio r\u00e1pido del nivel del mar no pueda ser balanceado por el crecimiento del mangle, pues no solo ocurre una mayor inundaci\u00f3n, sino que aumenta la erosi\u00f3n por las corrientes de marea, capaces de arrancar sedimentos arcillosos del substrato y aumentar la exposici\u00f3n de las ra\u00edces del mangle al efecto destructivo del oleaje.<\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Localmente, la l\u00ednea de costas cenagosas puede estar interrum\u00adpida por ensenadas y salientes donde se encuentran playas de distinta extensi\u00f3n y cualidades diversas. Algunas tienen arenas calc\u00e1reas de\u00adrivadas de las llanuras de pastos marinos y de los arrecifes de coral (sur de Mayabeque, tramo XII); pero son m\u00e1s comunes las playas de arenas y limos ricos en materia org\u00e1nica de color oscuro, generalmente en ensenadas donde el mangle ha sido devastado por el oleaje (pla\u00adyas en Caibari\u00e9n y Caonao tramo III; playa Vertientes tramo IX). Hay playas de arenas doradas con berma y duna muy bien desarrolladas (punta Macurije tramo IX) y playas de arenas oscuras casi sin duna (playa Bibijagua tramo XV).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cayos de substrato areno-limosos parcialmente inundados<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p align=\"justify\">Estos cayos y cayuelos por lo general est\u00e1n al nivel del mar o tie\u00adnen una altura inferior al metro, y se encuentran en ambientes de aguas muy someras y lagunas con alta concentraci\u00f3n de sales (Fig. 5.4). Est\u00e1n presentes en casi todos los archipi\u00e9lagos y sectores de la plataforma insular, pero son m\u00e1s comunes en los tramos I, III, IX, X y XII (Fig. 1). Presentan un substrato variado desde arena calc\u00e1rea hasta limos y fangos ricos en materia org\u00e1nica y turba. En estos se implantan manglares que en muchos casos est\u00e1n en buenas condiciones (Me\u00adn\u00e9ndez y Guzm\u00e1s, 2006). Algunas playas calc\u00e1reas con dunas est\u00e1n localmente desarrolladas. La configuraci\u00f3n de estos cayos puede variar despu\u00e9s de cada hurac\u00e1n y con el transcurso del tiempo, pues son muy vulnerables al oleaje y la variaci\u00f3n del nivel del mar.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Fuente: Colectivo de Autores. Coordinadora Patricia Gonz\u00e1lez D\u00edaz. (2015) Manejo integrado de Zonas Costeras en Cuba. Estado actual, retos y desafios.<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen una serie de clasificaciones de las costas de Cuba, que han sido elaboradas desde el punto de vista estrictamente geogr\u00e1fico-geomorfol\u00f3gico (Massip e Isalgu\u00e9, 1942; N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, 1973, 2012; Ionin, Pavlidis y Avello Su\u00e1rez, 1977), o utilitario para el derrotero&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":0,"parent":2219,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_mc_calendar":[],"footnotes":""},"class_list":["post-2224","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2224"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2224\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2231,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2224\/revisions\/2231"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}