{"id":6055,"date":"2025-12-03T21:24:53","date_gmt":"2025-12-04T01:24:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/?p=6055"},"modified":"2025-12-03T21:24:53","modified_gmt":"2025-12-04T01:24:53","slug":"un-estudio-liderado-por-el-csic-desarrolla-el-primer-inventario-mundial-del-carbono-retenido-por-las-praderas-submarinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/2025\/12\/03\/un-estudio-liderado-por-el-csic-desarrolla-el-primer-inventario-mundial-del-carbono-retenido-por-las-praderas-submarinas\/","title":{"rendered":"Un estudio liderado por el CSIC desarrolla el primer inventario mundial del carbono retenido por las praderas submarinas"},"content":{"rendered":"\n<p>El CEAB-CSIC participa en el trabajo internacional que muestra la capacidad de las partes vivas de las plantas marinas para retener hasta 40 millones de toneladas de carbono en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6056\" srcset=\"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image-1024x683.png 1024w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image-300x200.png 300w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image-768x512.png 768w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image-306x205.png 306w, https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/files\/2025\/12\/image.png 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Microsoft Copilot. (2025). <em>Un estudio liderado por el CSIC desarrolla el primer inventario mundial del carbono retenido por las praderas submarinas<\/em> [Imagen generada por IA].<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Las paraderas submarinas, tambi\u00e9n conocidas como&nbsp;<em>bosques azules<\/em>, son uno de los ecosistemas m\u00e1s productivos y biodiversos del planeta. Aunque ocupan menos del 0,2 % del oc\u00e9ano mundial, son capaces de almacenar m\u00e1s del 10% del di\u00f3xido de carbono que los oc\u00e9anos absorben cada a\u00f1o. Ahora, un trabajo internacional liderado por el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) traduce en cifras la aportaci\u00f3n de estos bosques azules para combatir el cambio clim\u00e1tico con el primer inventario mundial, que incorpora datos por regiones, pa\u00edses y tipos de praderas. Los resultados, publicados en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-025-64667-6\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Nature Communications<\/em><\/a>, muestran que estos ecosistemas pueden almacenar igual o m\u00e1s carbono que los bosques tropicales, con la retenci\u00f3n de siete toneladas cada a\u00f1o por hect\u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El inventario muestra la capacidad de las praderas faner\u00f3gamas o plantas marinas para actuar como sumideros de carbono azul, es decir, el di\u00f3xido de carbono procedente de la atm\u00f3sfera que es capturado y almacenado por los ecosistemas marinos. El trabajo proporciona datos del CO\u2082 que captan, la cantidad que consiguen almacenar y de su producci\u00f3n, es decir, de su capacidad para transformar el carbono en biomasa vegetal.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de ofrecer una visi\u00f3n global, el art\u00edculo aporta datos detallados por regiones, pa\u00edses del mundo y tipo de pradera. \u201cEsto permite cuantificar el papel de cada una, de cada regi\u00f3n, de cada mar y cada oc\u00e9ano en el ciclo del carbono, y facilita que cada territorio conozca la importancia de sus propios bosques azules\u201d, se\u00f1ala&nbsp;<strong>\u00d2scar Serrano<\/strong>, investigador del CEAB-CSIC y coordinador de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cifras totales, las hojas, rizomas (tallos subterr\u00e1neos) y ra\u00edces de las plantas oce\u00e1nicas consiguen retener hasta 40 millones de toneladas de carbono en todo el mundo. Un ejemplo son las praderas submarinas de&nbsp;<em>Posidonia<\/em>, una planta marina end\u00e9mica del Mar Mediterr\u00e1neo distribuida hasta los 45 metros de profundidad. No s\u00f3lo son importantes para mantener las aguas transparentes y proteger a la costa frente a la erosi\u00f3n, sino que act\u00faan como verdaderos&nbsp;<em>bosques azules<\/em>&nbsp;para mitigar el cambio clim\u00e1tico. A pesar de su reducida extensi\u00f3n, entre 160.000 y 260.000 km<sup>2<\/sup>&nbsp;en todo el mundo, son capaces de captar uno de los gases con mayor impacto en el calentamiento global (di\u00f3xido de carbono), almacenarlo en sus hojas y ra\u00edces y transformarlo en carbono org\u00e1nico mediante la fotos\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas caracter\u00edsticas convierten a las praderas submarinas en sumideros naturales de carbono que, de media, acumulan 1,5 toneladas de carbono por hect\u00e1rea y fijan casi siete toneladas cada a\u00f1o. \u201cSon tan eficientes que, por unidad de superficie, son comparables o incluso superiores a los bosques tropicales\u201d, destaca Serrano. En cifras, las plantas subacu\u00e1ticas pueden retener m\u00e1s de 800 toneladas de carbono por hect\u00e1rea en el suelo que ocupan, mientras que un bosque tropical almacena de media 300 toneladas por hect\u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores destacan que, a las cifras globales recogidas en el estudio, es necesario a\u00f1adir la cantidad de carbono almacenada bajo el suelo submarino, donde puede permanecer secuestrado durante miles de a\u00f1os, mientras la pradera se conserve. Se estima que, a nivel mundial, se ha perdido el 30% de las praderas submarinas desde finales del siglo XIX, correspondiendo el 15% del total a las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, los autores recuerdan que la protecci\u00f3n de estos ecosistemas es una herramienta natural, altamente eficiente y rentable para afrontar el reto clim\u00e1tico global. \u201cEn un momento en que urge reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y potenciar todo aquello que las mitigue, la protecci\u00f3n de los&nbsp;<em>bosques sumergidos<\/em>&nbsp;se revela como una soluci\u00f3n factible y poderosa\u201d, remarcan.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Diferencias seg\u00fan g\u00e9neros y regiones<\/h4>\n\n\n\n<p>El inventario muestra que la capacidad de las plantas para capturar carbono var\u00eda en funci\u00f3n de su g\u00e9nero. Las praderas de g\u00e9neros persistentes, como las de posidonia en el Mediterr\u00e1neo, acumulan m\u00e1s carbono en su estructura, mientras que los g\u00e9neros colonizadores destacan por la rapidez de crecimiento y la alta capacidad de capturar CO\u2082 a\u00f1o tras a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n recoge diferencias evidentes en funci\u00f3n del mar. Por ejemplo, en el Mediterr\u00e1neo, las praderas retienen mucho carbono bajo el suelo marino, pero su ritmo de captaci\u00f3n anual es moderado. En cambio, en regiones como el Pac\u00edfico norte o el Atl\u00e1ntico templado, ocurre lo contrario: las praderas est\u00e1n formadas por plantas m\u00e1s peque\u00f1as y menos duraderas, pero con un crecimiento muy r\u00e1pido que captura m\u00e1s CO\u2082 que las mediterr\u00e1neas. En otras palabras, \u201cunas acumulan m\u00e1s carbono a largo plazo, mientras que otras destacan por la velocidad con la que fijan este gas\u201d, explica el investigador del CEAB-CSIC.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Datos que promueven su conservaci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>A pesar de su papel clave, las praderas marinas sufren regresiones constantes a causa de la presi\u00f3n urban\u00edstica, la contaminaci\u00f3n y el calentamiento global. Su p\u00e9rdida genera entre 154 y 256 gigagramos de di\u00f3xido de carbono equivalente cada a\u00f1o, derivados s\u00f3lo de las partes vivas de las plantas. Australia, Espa\u00f1a, M\u00e9xico, Italia y Estados Unidos concentran m\u00e1s del 80% de estas emisiones vinculadas a la p\u00e9rdida de praderas marinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores se\u00f1alan que estos datos abren la puerta a incluir las praderas marinas en los mercados de cr\u00e9ditos de carbono, junto a bosques, manglares y marismas. Estos mercados son sistemas comerciales dise\u00f1ados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la compraventa de cr\u00e9ditos de carbono (cada cr\u00e9dito es una unidad de valor que representa la reducci\u00f3n de una tonelada m\u00e9trica de di\u00f3xido de carbono de la atm\u00f3sfera). \u201cEsto podr\u00eda impulsar su conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n\u201d, destacan los investigadores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas praderas marinas son una pieza fundamental en la lucha contra el cambio clim\u00e1tico. Conservarlas no s\u00f3lo preserva la biodiversidad, sino que tambi\u00e9n evita emisiones y contribuye a capturar carbono de manera natural\u201d, destaca&nbsp;<strong>Enric Gomis<\/strong>, estudiante de doctorado en el CEAB-CSIC y la entidad Biosfera Research &amp; Conservation, y primer autor del estudio. \u201cLo novedoso de este trabajo es que, por primera vez, disponemos de un balance mundial del carbono azul de las praderas submarinas. Esto nos permite comprender mejor su papel en el planeta y abrir la puerta a pol\u00edticas globales de conservaci\u00f3n y mercados de cr\u00e9ditos de carbono, adem\u00e1s de otras iniciativas para restaurar la naturaleza y beneficiarnos de sus servicios ecosist\u00e9micos\u201d, a\u00f1ade Serrano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta investigaci\u00f3n ha sido liderada por el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y la entidad Biosfera Research &amp; Conservation, y ha contado con la participaci\u00f3n de la Edith Cowan University (Australia), la University of Western Australia, la James Cook University, el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (CONICET, Argentina).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencia cient\u00edfica<\/strong>: Enric Gomis, Simone Strydom, Nicole R. Foster, Diana Montemayor, Miguel A. Mateo, Eduard Serrano, Roisin McCallum, Anna Lafratta, Chanelle L. Webster, Caitlyn M. O\u2019Dea, Nicole E. Said, Natasha Dunham, Rachele Bernasconi, Axel Werner, Federico Vitelli, Viena Puigcorb\u00e9, Alexandra D\u2019Cruz, Cristian Salinas, Kathryn M. McMahon, Glenn A. Hyndes, Paul S. Lavery, Albert Pessarodona, Carlos M. Duarte &amp; Oscar Serrano (2025).\u00a0<strong>Global estimates of seagrass blue carbon stocks in biomass and net primary production<\/strong>.\u00a0<em>Nature Communications<\/em>. DOI:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-025-64667-6\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">doi.org\/10.1038\/s41467-025-64667-6<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.csic.es\/es\/actualidad-del-csic\/un-estudio-liderado-por-el-csic-desarrolla-el-primer-inventario-mundial-del-carbono-retenido-por-las-praderas-submarinas\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>https:\/\/www.csic.es\/es\/actualidad-del-csic\/un-estudio-liderado-por-el-csic-desarrolla-el-primer-inventario-mundial-del-carbono-retenido-por-las-praderas-submarinas<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El CEAB-CSIC participa en el trabajo internacional que muestra la capacidad de las partes vivas de las plantas marinas para retener hasta 40 millones de toneladas de carbono en el mundo. Las paraderas submarinas, tambi\u00e9n conocidas como&nbsp;bosques azules, son uno&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6055","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6055"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6057,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055\/revisions\/6057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cent.uo.edu.cu\/cemzoc-uo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}